La interacción comunicativa es lo que constituye los procesos educativos. En la modalidad virtual el papel de los tutores virtuales es de acompañamiento y seguimiento en la evolución del aprendizaje de los alumnos en los cursos virtuales.
En la sociedad actual se ha dado un conjunto de transformaciones económicas y sociales, entre las cuales ha sido relevante la introducción generalizada de las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) en todos los ámbitos de la vida, cambiando la manera de hacer las cosas, de trabajar, de divertirnos, de relacionarnos, de aprender. La eclosión de Internet, que se produjo a mediados de los años 90, trajo consigo el incremento generalizado del uso de las TIC en el campo educativo.

La virtualización de la enseñanza nos lleva a un análisis comparativo entre aprendizaje en red y aprendizaje presencial tradicional. La modalidad de aprendizaje en línea tiene varios aspectos positivos: permite que el estudiante sostenga su ritmo propio de aprendizaje, atiende a diversidad de demandas formativas, facilita un recorrido educativo a personas que por su lugar de residencia no accederían de otra forma, enriquece la propuesta con la combinación de recursos multimediales, flexibiliza el tiempo disponible del alumno y amplía los espacios educativos que no sólo se reducirían al aula física. Estas características confrontan con la rigidez temporal y espacial, el predominio de materiales impresos, la actividad docente por sobre la pasividad del estudiante, aspectos recurrentes en las clases presenciales.

Los procesos educativos siempre se han valido de la comunicación, dado que es la interacción comunicativa lo que los constituye, ya sea en la tradición oral, como en el soporte escrito (la imprenta y su papel en la expansión del conocimiento), hasta la actual comunicación electrónicamente mediada y el arribo de Internet para la información y comunicación en red. Los profesores asumen otro papel cuando tienen que mediar en la modalidad virtual tomando fundamentalmente una función de acompañamiento y seguimiento en los procesos de aprendizaje que los alumnos hacen durante el recorrido por la plataforma virtual en la cual están dispuestos los recursos, que incluyen desde lecturas hasta instancias de evaluación. El papel del tutor es sustantivo tanto en lo relativo a los aspectos conceptuales para la comprensión de los contenidos, como en el sostén psicosocial que puedan ir dando en sus comunicaciones para poder compensar la sensación de soledad que pueden experimentar los alumnos que estudian en una modalidad a distancia.

Sintéticamente, le cabe al profesor en su función tutorial orientar en el contenido específico de la asignatura de su expertice disciplinar, inaugurar las comunicaciones con una bienvenida y dar las palabras de cierre al finalizar el cursado, incentivar y entusiasmar a los estudiantes en el uso y recorrido de los recursos y en la participación de las actividades que están en la plataforma, supervisar dichos recorridos para verificar que mantengan un ritmo adecuado en función del tiempo de cursado dispuesto, ampliar información y ofrecer otra variedad de recursos que permiten un mayor intercambio y comprensión de los temas, construir los mensajes escritos de modo que transmitan confianza, cordialidad y calidez comunicativa en los intercambios, alentar y facilitar en trabajo en las instancias colaborativas.

La tutoría se transforma de esta forma en un espacio pedagógico y social en el cual los profesores cumplen funciones académicas y son un referente que debe estar atento a la lectura de las necesidades de los estudiantes para ejercer genuinas tareas de asesoramiento y de mediación entre las propuestas dispuestas en línea y las posibles construcciones de los alumnos.