El cerebro es el órgano de aprendizaje y, por lo tanto, parece lógico que los educadores debamos aprovechar los descubrimientos de las “neurociencias” para educar mejor. Sin embargo, hasta el momento no se ha conseguido, y esa es la razón de que en la UPFP estemos tan interesados en conseguirlo.

En su libro, “El arte de cambiar el cerebro”, el Dr. James Zull sugirió cómo el famoso modelo de cuatro fases de David Kolb del ciclo de aprendizaje se puede mapear en cuatro grandes procesos cerebrales. Él creía que tener una mejor comprensión de los procesos de aprendizaje que se producen en el cerebro crea un enfoque más flexible para el aprendizaje. Esto, por tanto, nos ayuda a ser mejores estudiantes y desarrolladores de eLearning.

Para captar la sugerencia de Zull, se deben conocer primero las cuatro etapas del ciclo de aprendizaje de Kolb. Éstas son:

  • Experiencia Concreta: Obtener información
  • Reflexión: Participar en la observación reflexiva y crear significados a partir de esa información
  • Conceptualización Abstracta: Crear nuevos conceptos, usando esos significados
  • Aplicación: Actuar o probar las nuevas ideas

Tenga en cuenta que este es un proceso recurrente de cuatro etapas que, según el Dr. Zull, se puede asignar en cuatro procesos cerebrales diferenciados. Zull sugiere que la potencia y la duración del aprendizaje es proporcional a la cantidad de regiones del cerebro que se involucran. Aquí lo veremos con detalle:

aprendizaje-cerebro

Primer proceso: Obtener información

La parte de recopilación de información del ciclo involucra las cortezas sensoriales: la capa externa de nuestra corteza cerebral que recibe insumos del mundo de la experiencia exterior. Es a través de estas cortezas que vemos, oímos, tocamos, olemos y probamos. Básicamente registran experiencias concretas, o las materias primas para el aprendizaje, en el cerebro.

Segundo proceso: Crear significado

Crear significado de la información a través de la reflexión es la esencia de este proceso. Básicamente, si podemos encontrar un significado en el tema que se está aprendiendo, la información puede pasar a la memoria de trabajo. Es el mismo mecanismo responsable de una solución repentina a un problema complejo. Si bien puede parecer un tanto misteriosa, hay algo concreto pasando dentro de su cerebro, mientras que sus jugos creativos comienzan a fluir.

En primer lugar, cabe decir que la reflexión necesita tiempo y espacio para pasar. Sin esto, es prácticamente imposible que los estudiantes digieran la información, busquen conexiones (conscientemente o no) e integren la información ya recibida.

Es por esto que es tan importante preparar la reflexión en los materiales de eLearning que se diseñan. Se puede mejorar significativamente la reflexión al considerar la cantidad de información y el ritmo de la entrega de dicha información. Esto da a los estudiantes el tiempo suficiente para reflexionar sobre el material y, finalmente, crear significados a partir de ella.

El tiempo de espera entre los eventos de aprendizaje para relajarse, desconectarse y dormir es crítico. Dar a los alumnos preguntas de reflexión o tareas integradoras puede aumentar aún más las oportunidades para la reflexión.

Tercer proceso: Formar abstracciones

Este proceso se produce cuando el cerebro ejecutivo del cortex prefrontal está plenamente comprometido. El alumno recibe y absorbe información y está ya listo para crear nuevo conocimiento, establecer relaciones y formar abstracciones. Así, el alumno comienza a crear significados en su propia manera. O en palabras de Zull: “cambiamos de ser los receptores de los conocimientos a los creadores de conocimiento.”

En palabras de Zull, este mismo proceso de creación de abstracciones debería animarnos a “confiar en el cerebro para pensar,” para que los alumnos aprenden a través de sus procesos naturales. En otras palabras, hay que fomentar la creación de conocimiento en lugar del consumo pasivo de contenido; esto dará lugar a un aprendizaje más duradero (Richland, Bjork, Finley y Linn, 2005).

Cuarto proceso: Pruebas activas

Las pruebas activas o el probar lo que se ha aprendido implica el uso de la corteza motora. Esta es la parte del cerebro que convierte lo abstracto (las ideas mentales) en acciones (eventos físicos) después de que el cerebro haya interpretado la experiencia a través de la reflexión y el significado construido. En este punto, el cerebro utiliza los conceptos creados como guías para las pruebas activas o experimentación.

La prueba activa puede manifestarse de varias maneras, como la lectura de otro libro relacionado con el tema, explicar o discutir una lección anterior con un compañero, buscar temas relacionados con la lección en línea, buscar opiniones de personas que saben más sobre el tema y poner en práctica lo que se ha aprendido en el trabajo.

El aprendizaje es un proceso real y recurrente que ocurre dentro del cerebro. No hay nada de misterioso en ello. De hecho, si se cava lo suficientemente profundo para comprender los fundamentos de cómo aprende el cerebro, se puede aumentar drásticamente la eficacia de un material. Lea cualquier libro que pueda sobre el tema. Sin embargo, si tiene en cuenta estos cuatro procesos ya es un buen comienzo. Si nosotros, como profesionales de eLearning, tenemos la esperanza de cambiar el comportamiento y el rendimiento, se necesita verdaderamente culminar el ciclo.