La flexibilidad horaria y menores costos son dos razones poderosas para realizar los estudios de manera virtual.  La posibilidad de estudiar de manera virtual está cada vez más presente entre la oferta de estudios de las universidades del mundo. No obstante, la credibilidad sobre el aporte profesional y laboral que brinda este estilo de estudio sigue dividida entre quienes lo apoyan y los que no lo hacen.

Trabajando.com y Universia realizaron su primera encuesta de empleo del 2013 con el objetivo de indagar sobre los estudios de manera virtual. En el estudio participaron cerca de 13.000 estudiantes universitarios de nueve países de Iberoamérica: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Portugal y Puerto Rico.

El 59% del total de encuestados afirmó estar interesado en realizar un estudio de manera virtual, frente a un 41% que respondió negativamente.

Del 41% de los encuestados que respondieron no interesarse en estudiar una carrera a virtual, el 38% respondió que no lo haría porque en el mercado existe una mala percepción de esta modalidad. De los restantes, se argumentó en iguales proporciones (29%) que no lo hacen porque no existe un contacto personal con el docente, y porque les faltan recursos económicos. Sólo el 4% lo vinculó a las limitaciones tecnológicas.

Sobre el nivel formativo, el 54% de los encuestados respondió que el estudio virtual no es igual al presencial, mientras que el 46% considera que sí.

Una Opción

Pavel González García, gerente general InterClase, estudiar de forma virtual se ha convertido en la mejor alternativa de quienes no pueden asistir presencialmente a una clase, pero también, es el mejor espacio para aprender realmente lo que se quiere, incluso con una modalidad de autoaprendizaje. Cada cual es dueño de su tiempo y se planifica de la mejor forma.

“La educación virtual favorece el desarrollo de competencias en el uso de tecnología, aprendizaje autónomo, trabajo en equipo y la posibilidad de conocer experiencias e intercambiar con compañeros de diferentes regiones, generando algunas competencias adicionales que son de gran ayuda al momento de ingresar al mercado laboral”, indica.

A quienes no realizarían este tipo de estudio les preguntamos sobre los aspectos que tienen en cuenta para no estudiar un programa virtual. Un 37% respondió que el vínculo personal estudiante-profesor es vital, por su parte el 27% cree que se da por una supuesta mala calidad académica, el 25% opinó que por prejuicios, en tanto que un 11% considera que el panorama es adverso simplemente por temor a lo desconocido.

Las razones

Dentro del 59% de personas que estudiarían una carrera virtual, se indagó sobre el tipo de titulación que les gustaría obtener: La mayoría (64%) buscarían una doble titulación, mientras que el 28% un título en el ámbito nacional, y el 8% restante le interesaría la titulación de una universidad extranjera.

La decisión de elegir una carrera a distancia puede darse por diferentes motivos. De los que realizarían esta clase de estudio representado por el 59% del total de encuestados, un 23% resalta la flexibilidad horaria que garantiza esta dinámica educativa.

Por su parte, el 14% considera importante la disminución de costos que representa para el estudiante, y el 13% valora el poder acceder a universidades de prestigio. No tener que asistir a clases (7%) y la dinámica de la metodología (10%) fueron otros de los que los encuestados marcaron como relevantes.

Situación de Bolivia

La influencia de las Nuevas Tecnologías para la Información y la Comunicación en la vida nacional no ha dejado de afectar a las Instituciones de Educación Superior, IES; la generalidad de ellas proclama su adscripción a la modernización, en cuanto a recursos, pero, como se explicará luego, pocos han sido los avances académicos que posibilitan una “migración” a los nuevos modelos de educación basados en las NTICs.

Se halla que de las 64 universidades del país, entre públicas y privadas, 32 de ellas cuentan con una página web fácilmente accesible. 7 instituciones de educación superior bolivianas pueden ser ubicadas en rankings mundiales de universidades, elaborados con varios indicadores, principalmente el de visibilidad de su producción académica, el mismo que puede rápidamente asociarse a las capacidades institucionales en el desarrollo de programas a distancia, en particular los de modalidad semi-presencial, basados en el uso de las NTIC’s.

Sólo 5 universidades demuestran que cuentan o emplean alguna “plataforma virtual”, lo que indica su desarrollo infraestructural y de gestión, esenciales para una oferta moderna de programas de formación a distancia.
Entre las plataformas más empleadas, así sea sólo para apoyar programas esencialmente presenciales, se encuentran las “open source” o comerciales, más generalmente empleadas hoy en día, por su usabilidad, como el Moodle, Claroline, Dokeos, así como algunos casos de plataformas diseñadas en las propias universidades.

Actualmente se evidencian ofertas concretas de programas o cursos de formación “a distancia” en “campus virtuales” en apenas 8 de las 32 universidades estudiadas (25%); correspondiendo casi todas las ofertas a programas de Postgrado.

Solamente 6 de las 32 universidades evidencia el empleo de algún Modelo Académico “virtual” en el cual sustentan sus ofertas académico-curriculares.[Padilla Omiste]